Transferencia de la herramienta pedagógica de prevención de VBG a las mujeres privadas de la libertad.
- Mujeres Libres
- 14 mar
- 7 Min. de lectura

“Oráculo del Cuidado”
¿Qué es?
En el marco del proyecto "Mujeres que reconocemos y actuamos frente a las violencias", con el apoyo del Fondo Canadiense de Iniciativas Locales, se creó una herramienta pedagógica con el objetivo de servir como guía para las mujeres privadas de la libertad en la identificación de las violencias cotidianas, la reflexión sobre ellas, las formas de desarticularlas, para finalmente reinterpretarlas y reconocer las capacidades de las mujeres para accionar, y generar estrategias de autocuidado y bienestar que puedan guiar su abordaje.
Crear una herramienta pedagógica que logre transmitir un mensaje comprensible, que sea apropiable y didáctico no siempre es fácil. Precisamente, cuando nos enfrentamos al ¿qué hacemos? para que el diseño de esta herramienta tuviera impacto y no se quedará en el papel, surgieron múltiples inquietudes que se terminaron resolviendo en el “oráculo del cuidado”.
¿Cómo lo diseñamos?
Nos inspiramos en las cartas de adivinación, queríamos que fuera un “lugar” de consulta sobre aspectos importantes como el abordaje de las violencias basadas en género. Se construyó a 6 manos como un recurso de consulta y de reflexión frente a situaciones de violencias pasadas, presentes o futuras, con el fin de orientar en la transformación de las realidades de las mujeres. El oráculo permite, reconocer nuestras capacidades para guiar la toma de decisiones en contextos de violencia y diseñar acciones, estrategias, formas de autocuidado y bienestar que permita abordarlas.
El Oráculo, no solo está diseñado para las mujeres privadas de la libertad, sino también para sus familiares, amigas, conocidas y sus entornos cercanos en los que hay violencias presentes. El oráculo inicia haciendo unas preguntas, a partir de las cuales surgen escenarios de violencias, pero también guías de acción, de protección y autocuidado en el que la intuición, el conocimiento y el respeto guían la lectura. El oráculo no juzga, al contrario, promueve la escucha profunda.
¿Cuál es su contenido?
El oráculo está compuesto por cuatro mazos y cuatro preguntas guía. El mazo de las violencias contiene las distintas violencias que las mujeres han identificado en sus entornos; el mazo de las estrategias de prevención y protección que están orientadas a ayudar a tomar decisiones informadas y actuar con seguridad en situaciones de vulnerabilidad. El mazo de guías de acción que, proporciona orientación sobre los servicios e instituciones que brindan protección necesaria en caso de violencias basadas en género. Por último, el mazo de bienestar y autocuidado que está diseñado para recordar el bienestar emocional físico y mental, por lo que la intención de estas cartas es el reconocimiento de las necesidades y la promoción de hábitos que fortalezcan las prácticas de autocuidado. El oráculo reconoce que, hay violencias cuya prevención no depende de las mujeres por lo que es una oportunidad para la generación de conciencia sobre las mismas
La puesta a prueba del Oráculo: un encuentro de saberes, autoconocimientos y reflexiones.
Desde que lo pensamos, quisimos ambientar el espacio con un aire místico. Visualizamos a las facilitadoras vestidas como lectoras de oráculos, con faldas largas, collares, pañoletas en la cabeza y aretes grandes. Compramos pañoletas decoradas con lunas y estrellas, velas de pilas (ya que las velas tradicionales no están permitidas en la cárcel), pétalos de flores artificiales y piedritas de colores para ambientar el espacio. Además, colocamos una gran pañoleta con la imagen de un rostro femenino en una pared, complementando la decoración con elementos alusivos a la temática del oráculo.
Organizamos dos mesas con todos los elementos que compramos. Cuando las participantes ingresaron al salón, reaccionaron con sorpresa y curiosidad. Aunque sabían que crearíamos una herramienta, nunca habíamos revelado de qué se trataba, por lo que el montaje causó un gran impacto. Se les proporcionaron pañoletas para que también pudieran recrearse como "lectoras del oráculo", lo que ayudó a fortalecer la apropiación de la experiencia.
Dividimos al grupo en dos, y cada equipo se ubicó en una de las mesas donde habíamos dispuesto el oráculo, las velas encendidas y todos los elementos que le impregnaban un ambiente místico y de premoniciones. Las facilitadoras guiaron la lectura inicial explicando el manual del oráculo, el cual contiene la interpretación de cada una de las cartas. Mientras avanzábamos, las mujeres fueron relacionando el nombre de cada carta con la imagen que la acompañaba, conectando así con su significado. Aunque en el manual sugerimos una forma específica de lectura, les dejamos claro que podían adaptar la herramienta a lo que mejor les funcionara. Por ejemplo, en lugar de destapar dos cartas al azar, podían elegir solo una y centrarse en un tipo de violencia, o incluso experimentar con otras maneras de uso. Lo importante era que lo apropiaran y lo sintieran como una herramienta cercana y útil.
A medida que íbamos mostrando las cartas y avanzando en la lectura, las mujeres exploraban cada una con atención, comentaban sus significados y las relacionaban con sus propias experiencias. Por la confianza que ya había entre el grupo, algunas compartieron historias personales al abrir ciertas cartas, conectando lo que veían con vivencias propias. Hablaron de cómo habían sentido esas violencias en sus cuerpos, cómo las habían vivido sus familiares o incluso sus compañeras en el patio. La lectura se fue alargando, pero cada testimonio la enriquecía, convirtiéndola en un espacio de reflexión y reconocimiento colectivo.
Luego de la lectura general, se entregó un oráculo a cada participante para que realizara una lectura junto con una compañera. Este ejercicio permitió que cada una tuviera contacto directo con las cartas, consultara el manual y experimentara con diferentes interpretaciones. Esto generó que las mujeres participaran con gran entusiasmo y curiosidad por descubrir los mensajes de las cartas.
La herramienta fue recibida con mucho entusiasmo. Las mujeres no solo se mostraron interesadas, sino que manifestaron que en el oráculo estaba todo lo que habíamos trabajado en los talleres anteriores. Se fueron muy felices, sobre todo cuando se dieron cuenta de que cada una podía llevarse su propio oráculo. Se sorprendieron mucho cuando les entregamos uno a cada una, para que pudieran leerlo con otras compañeras en los patios y en sus celdas.
En la siguiente sesión, nos contaron emocionadas que habían compartido la lectura con sus compañeras, que incluso algunas lo habían leído a sus familiares en la visita. Nos dijeron que hubo mujeres que, al enterarse de la actividad, preguntaban cuándo sería el próximo taller porque querían participar y nos enviaron sus nombres para que las anotáramos en listado para la siguiente sesión. Todo esto nos mostró que las mujeres regresaron a los patios entusiasmadas, compartiendo lo aprendido y contagiando a otras las ganas de participar.
La apropiación de la herramienta no solo se reflejó en el entusiasmo con el que las mujeres regresaron a los patios y compartieron el oráculo con sus compañeras, sino también en la clausura del proceso formativo, la cual tuvimos la fortuna de contar con el acompañamiento de las funcionarias de la embajada de Canadá. Decidimos que no fuéramos nosotras, las facilitadoras, quienes guiáramos la lectura, sino que fueran las mismas mujeres privadas de la libertad. Algunas mujeres se ofrecieron voluntariamente y replicamos la dinámica anterior: dividimos el grupo en dos y en cada uno había funcionarias de la embajada.
Las mujeres no solo leyeron el oráculo para sus compañeras, sino que también involucraron a las funcionarias en la experiencia. Cuando nos acercamos a uno de los grupos, vimos como una de las mujeres le pedía a una funcionaria que escogiera tres cartas del mazo rojo, el mazo de las violencias. Luego, con mucha naturalidad y seguridad, le preguntó: “¿Usted ha vivido esta violencia o conoce a alguien que sí?” Después, la escuchamos continuar con otra pregunta directa: “Si usted fuera víctima de una de estas violencias, ¿qué puede hacer?” No solo estaba guiando la lectura, sino que estaba generando un diálogo, haciendo que la funcionaria se involucrara y reflexionara desde su propia experiencia.
Este momento fue muy significativo porque mostró cómo las mujeres no solo entendieron la herramienta, sino que la apropiaron. No tenían miedo de usarla, de adaptarla y de generar conversaciones significativas con ella. Fue evidente que el oráculo ya no era solo una actividad de taller, sino una herramienta que ellas podían seguir utilizando en su día a día.
Uno de los momentos más impactantes fue al final del taller, cuando una de las facilitadoras leyó el oráculo a una guardiana, la cónsul de Derechos Humanos. Ella no había podido estar en toda la actividad, pero se acercó con curiosidad, preguntando de qué se trataba la herramienta. Al ver el espacio decorado y la energía que había en el ambiente, quiso experimentarlo por sí misma. Entonces, una de las facilitadoras hizo la lectura. La dragoneante quedó impresionada y dijo que tenía que aprender a manejar el oráculo para poder atender a otras mujeres privadas de la libertad, e incluso para compartirlo con otras compañeras de la guardia.
Este momento fue sorpresivo, porque, aunque entre el Equipo de Mujeres Libres y las mujeres privadas de la libertad había confianza, ver a una de las mujeres leyendo el Oráculo del Cuidado a una guardiana fue algo inesperado. Y no fue cualquier lectura, fue una lectura de las cartas sobre violencias. Ella le decía, de frente y con total claridad: “esas son violencias, en la cárcel ocurren y las comete también la guardia”. Hubo seguridad al interpelar directamente a una guardia, lo cual fue un acto de valentía y de reivindicación muy potente.
Lo que más nos ha sorprendido es la acogida que ha tenido esta herramienta, no solo dentro del espacio del taller, sino también fuera de él. Lo hemos presentado en el Ministerio de Justicia, ante delegadas de la Procuraduría en Derechos Humanos, el equipo de trabajo de la Defensoría Delegada para Derechos de las Mujeres y Asuntos de Género y a varias personas involucradas en el trabajo con cárceles y a todas les ha encantado. Nunca pensamos que algo que surgió de nuestras reflexiones y necesidades personales pudiera generar tanto interés y reconocimiento en distintos espacios.
Salimos de este taller con el corazón lleno. Nos sentimos muy felices, no solo por el interés con el que las mujeres recibieron el oráculo, sino por la manera en que se apropiaron de él. Verlas hablar con tanta disposición, compartir sus experiencias sin miedo, emocionarse con cada lectura y sentir que esta herramienta era suya fue algo conmovedor. No hay palabras para describir lo que significó verlas irse con sus oráculos en las manos, con la certeza de que podían seguir reflexionando, compartiendo y encontrando en él un espacio de fortaleza. Este taller nos dejó la sensación de que todo el esfuerzo, cada idea y cada momento de construcción valieron la pena. Fue un recordatorio de por qué hacemos lo que hacemos y de la inmensa fuerza que hay en cada una de estas mujeres.






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